lirios amarillos
Bajo el almendro
ꕤ cajón desastre de una flor ꕤ
Hokum, Damian McCarthy (2026)

Esta reseña-análisis contiene spoilers, lee bajo tu responsabilidad.

Aunque la película no me ha parecido tan fascinante como se me antojaba en el tráiler, sí que hay una idea que me ha rondado la cabeza todo el rato, la idea que normalmente te surge siempre que ves algo relacionado con lo sobrenatural, y es el uso de las distintas dimensiones del miedo. Lo terrorífico como cosa tangible, la realidad que te amenaza incluso aunque no puedas entenderla –o precisamente por eso la amenaza es mayor, por el desasosiego y la incertidumbre que provoca lo desconocido–, frente a los demonios que nos acosan y fustigan en nuestra propia mente, torturándonos porque nosotros siempre somos nuestro peor enemigo.

Esto de diferenciar entre realidad y ficción, entre lo que existe o está en tu cabeza no es cosa nueva; el terror lleva alimentándose del juego mental prácticamente desde siempre, pero supongo que eso no hace que deje de ser interesante.

Sinceramente, no diría que Hokum presenta nada nuevo, pero a mí me gustan estas batallitas trilladas entre lo que es mental y sobrenatural, y me apetece señalar algunas cosas.

Ahora, una sinopsis, destripada y contada por mí, que para algo es este un ejercicio de escritura (aunque no sea nada especialmente literario, pero sí un poquito para que las cosas que veo y leo no caigan todo el rato en saco roto):

"Ohm viaja a un pintoresco hotel irlandés por ser el lugar donde sus padres celebraron su luna de miel. No hay ningún tipo de excitación ni emoción en el viaje: es un proceso que necesita pasar, parece, para cerrar un ciclo, para derramar las cenizas de sus padres donde una vez fueron felices, hace ya muchos años. Pero el hotel parece ir de la mano de su estado emocional, porque la suite nupcial está embrujada y permanece cerrada al público bajo llave y estricta vigilancia para evitar que escape la bruja que supuestamente la habita. Y aunque Ohm no tiene un interés especial en la suite más allá de la curiosidad de lo extraño, tras su intento de suicidio y después querer darle las gracias a la camarera del hotel que le salvó la vida, descubre que ésta ha desaparecido y nadie sabe de ella. Al final, todo apunta a que Fiona, la camarera, puede estar en la suite, y Ohm termina pasando una noche en la habitación embrujada enfrentándose a lo sobrenatural."

Es una historia clásica: el protagonista se enfrenta a sus propios demonios a raíz de tener que enfrentar uno real. Porque aunque tampoco es muy innovador, Ohm ya viene encantado de casa; el fantasma de su madre le acecha y le recuerda culpable de su muerte, porque él la mató en un accidente cuando apenas era un niño. Pero al final, aunque la bruja del hotel sí resulta ser algo existente, aunque lo sobrenatural es real y amenaza al protagonista, ¿lo es también el fantasma que lo acecha?

Yo no pondría la mano en el fuego. El fantasma de su madre, o al menos la aparición que lo acosa (y con ello no cuento con la aparición final de su madre, que sí siento como el fantasma real que intenta protegerle), es un reflejo de la propia culpa y castigo de Ohm como respuesta al trauma no superado. Yo lo veo así:

  • En la novela que está terminando, un hombre y un niño viajan en soledad y al borde de la muerte por el desierto, como bien lo harían Ohm y su padre tras la muerte de su madre. El hombre no muestra ningún afecto al niño, se bebe la poca agua que les queda y no le deja ni una gota y, al final, casi le rompe el cráneo con una botella para alcanzar su misterioso objetivo. Ya comenta Ohm lo turbulenta que fue la relación con su padre después del accidente. Blanco y en botella, leche.
  • El alcoholismo, que está presente en Ohm en toda la película, y que si me vengo arriba puedo incluso señalar en la misma escena anterior de la novela: que sea una botella lo que golpea al niño a lo mejor tampoco es cosa del azar.
  • El intento de suicidio no parece marcado por la repentina aparición del fantasma de su madre, que me atrevería a decir que quizás no es tan repentina y que puede ser más bien una constante en la vida de Ohm. Si me envalentono, si ya el texto refleja todo lo anterior de la relación con su padre (y cómo incluso, de pequeño, él podía desear aquel mismo final a causa de la culpa), yo diría que la idea del suicidio se lleva gestando mucho tiempo.

Por otro lado, aunque la suite se dice encantada, y aunque bombardea al protagonista de mensajes e imágenes sobre lo desgraciado y terrible que efectivamente tiene que sentirse, no es un lugar violento en sí mismo. Sí, las luces se apagan, las puertas se entreabren y hay ruidos extraños y grabadoras que se encienden solas, pero no es tan distinto de lo que vemos al principio en la casa de Ohm. Todo nos hace desdibujar la fina línea entre lo real y lo mental, generando este artilugio de espacio terrorífico que tiene a Ohm nervioso en el centro de la estancia y comprobando cada esquina. Pero siempre está la pregunta, o al menos yo me la hacía, de si es un lugar fantasmagórico o son los fantasmas personales de Ohm persiguiéndole como de costumbre. Yo me quedo con lo segundo, que gracias a la existencia de la bruja consigue que la película no pierda motivos sobrenaturales y juega más en favor del desarrollo del personaje.

Y aunque me parece muy entretenido este análisis, sí que me parece bastante reseñable, para variar, la mirada masculina, y la ausencia de personajes femeninos que no sean algún tipo de motor para el protagonista. Hay tres mujeres en la película, y la mayoría de su función es, mediante su sufrimiento, motivar al personaje masculino:

  • La madre. Evidentemente construye el trauma del personaje, es la base o el pilar que motiva la película: Ohm quiere ir a Irlanda porque conserva una foto de su madre siendo feliz cerca del hotel, pero la idea de su muerte le persigue constantemente.
  • Fiona, la camarera del hotel. Es quien rescata a Ohm, la que hace que él se replantee su comportamiento y la busque para redimirse con alguien. Termina desaparecida, siendo esto lo que hace que el protagonista se quede para intentar encontrarla, lo que lo guía al núcleo del conflicto. Para más gracia, termina condenada a morir por su amante, Mal, el recepcionista del hotel, que la deja encerrada en el montacargas de la habitación embrujada. Ah, y además está embarazada. Si es que la pobre lo tiene todo.
  • La bruja, el último bastión femenino: el monstruo incomprensible devora hombres. Importante esto último porque, si bien acecha a Ohm o posteriormente se lleva a Mal (bien merecido, faltaría), el cuerpo de Fiona lo deja intacto. Sororidad o preferencia masculina, yo ya no lo sé.

Con dos mujeres muertas y otra siendo una suerte liminal de bestia y ser humano, pues de la representación femenina yo qué sé.

Es cierto que tengo que decir que no me he plantado a investigar del folklore irlandés y sus brujas, principalmente porque he querido hacer de esto un ejercicio reflexivo sin mirar muchas fuentes y por ver qué podía sacar yo misma de todo; han sido 8 páginas y ¼ de escribir a mano durante un ratito en mi cuaderno A6 de reseñas, que al final es lo que me ha parecido más divertido.

Tampoco la juzgaría mala película de terror. Tiene unos elementos muy clásicos que creo que funcionan bien y sabe mantener bien la tensión. Los personajes secundarios, como Jerry (el hippie de los alucinójenos que es quizás el personaje más tierno de todos), la propia Fiona, o el botones del hotel, se hacen bastante simpáticos; una cosa que me gustó mucho es que Ohm hiciera una descripción terrible del botones, llamándole poco carismático e incluso agrediéndole, y que al final del día no sólo sea quien se preocupa por él y va a visitarlo al hospital, sino que resulte que es el botones quien le ha dado la droga que hace que experimente más momentos inquietantes en la habitación de los que debería, lo que demuestra que tiene mucho más carácter del que parece a simple vista y creo que también juega mucho para el ejercicio de humildad que hace Ohm al final de la película.

En fin, estuve muy pegada a la pantalla viéndola, así que aunque no sea la película de mi vida ha sido un buen rato. Tengo pendiente verme el resto de películas de McCarthy, a ver qué tal. Bueno, y Adam Scott hace increíblemente bien de capullo; es terrible, pero es verdad.